Me elevas, me traes paz,
un amor que disipa mis dudas.
Con fe inquebrantable, iluminas mi camino,
mi guía firme, mi esperanza, mi refugio.
Cuando llegan las pruebas y los días se sienten oscuros,
Tú estás ahí, una llama, una chispa sagrada.
Juntos, amor, caminamos en gracia,
lado a lado, en este espacio bendito.
En cada oración, en palabras susurradas,
siento su presencia suavemente conmovida.
Me acercas a Dios en lo alto,
con fe, con esperanza, con amor infinito.
Porque eres más que amor para mí;
un alma que ayuda a mi propia alma a ver.
Gracias, querida, por tu fortaleza
y por guiarme cuando los días se hacen largos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario